Cuando hablamos de trauma, la imagen que suele venir a la cabeza es la de un accidente, una catástrofe, algo dramático y evidente. Y sí, esos hechos pueden dejar trauma. Pero en consulta vemos, muchísimas veces, otro tipo de trauma: el que no tiene una escena que señalar, el que se construyó poco a poco, sin que nadie se diera cuenta de que estaba pasando.
En Etheria, en Valencia, trabajamos el trauma desde una mirada amplia: no hace falta que encaje en la idea clásica de trauma «grave» para que merezca atención profesional. Si notas que ciertas situaciones te desbordan más de lo que «deberían», que reaccionas de forma desproporcionada sin saber muy bien por qué, o que hay temas que evitas sin entender del todo la razón, puede ser una señal de que hay algo pendiente de procesar. Muchas personas llegan a consulta pensando que «no tienen motivo real» para sentirse así, y precisamente ese pensamiento suele ser parte del problema: minimizar lo que nos pasó, o nos sigue pasando, no hace que el cuerpo deje de reaccionar a ello.
El trauma que no se ve
Crecer sintiendo que tu forma de ser nunca era suficiente. Una infancia donde el afecto llegaba con condiciones. Una relación donde te acostumbraste a hacerte pequeña para no generar conflicto. Ninguno de estos hechos parece, por separado, «grave» — y sin embargo pueden dejar la misma huella que un hecho puntual: el cuerpo y la mente aprendiendo a estar en alerta, a no confiar, a anticipar el daño antes de que llegue.
Cómo se nota en el día a día
- Reacciones emocionales que te parecen «desproporcionadas» para lo que las provoca.
- Dificultad para poner límites, o ponerlos y sentir una culpa enorme.
- Sensación de estar siempre alerta, aunque no sepas bien de qué.
- Evitar ciertos lugares, personas o conversaciones sin saber muy bien por qué.
- Un cuerpo que reacciona (tensión, insomnio, digestión) antes de que la mente entienda qué está pasando.
Por qué trabajamos con EMDR
Una de las herramientas que más usamos en Etheria para el trauma es EMDR (desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares). No hace falta relatar el hecho con todo detalle una y otra vez para que funcione: trabaja directamente con cómo ese recuerdo está almacenado en el cuerpo y en el cerebro, ayudando a que deje de activarse como si estuviera pasando ahora. Es una terapia con respaldo científico y que, en nuestra experiencia clínica, acompaña estos procesos de forma ágil.
No hace falta un «gran acontecimiento» para pedir ayuda
Si algo del pasado te sigue condicionando el presente, no necesitas que encaje en la idea de trauma «grave» para merecer acompañamiento. El cuerpo no distingue jerarquías: si algo dejó huella, se puede trabajar.
Cómo es el proceso con EMDR
El trabajo con EMDR no empieza directamente en el recuerdo. Primero dedicamos sesiones a construir seguridad y recursos propios, para que cuando se procese el material difícil tengas una base desde la que sostenerlo. El ritmo lo marca cada persona: hay quien nota cambios en pocas sesiones y quien necesita un proceso más largo, sobre todo si el trauma es acumulativo y no un hecho puntual. Si quieres saber más sobre cómo trabajamos el trauma con EMDR en Valencia, tienes toda la información en esta página.
El trauma también deja huella en cómo te relacionas contigo misma. Si además notas que te cuesta quererte o confiar en tu propio criterio, te puede interesar nuestro post sobre por dónde empezar con la autoestima.
Si esto te resuena, podemos ayudarte a entender qué hay detrás y a empezar a soltar peso.
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